Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


martes, 30 de agosto de 2016

Carta a mi hermana menor

Querida pequeña grandota:

Fue inevitable para mí alarmarme cuando escuché que alguien lloraba. Sé que mamá entró y salió como si fuera algo normal. Sé que tu novio estaba contigo, y por un momento pensé que se estaban peleando en serio por algo de pareja. Me temí lo peor, te soy sincera. Y quizás motivada por eso, y porque en el fondo de mi aparente inmutabilidad, me importas (y porque nuestros cuartos están comunicados por el baño, válgame Dios, no hay mucha privacidad), escuché un poco lo que te decía él. Me calmó saber que no te estaba buscando pleito, sino tratando de animar. Aunque te soy sincera, no entendí el 50% de lo que dijo porque habla muy rápido y las paredes enchapadas en oro no permiten que el sonido traspase bien. 

Por ese atrevimiento mío de meterme en lo que se supone que no es mi asunto (sorry, soy una pesada que escucha conversaciones ajenas), me atrevo a escribirte esta, espero, pequeña carta. 

Me bastó escuchar a tu novio diciendo "esa persona ya no está y probablemente ni le importa, y mientras tanto ustedes sufren por su ausencia cuando su vida podría ser mil veces mejor" para entender a qué se refería. Por un momento pensé que se trataba de nuestro ex padrastro, pero no. Sé que se refería a papá. A la lucha de mamá. A la carencia en todo sentido en la que vivimos. Entiendo tu frustración y tu rabia, porque yo también la he sentido y no te mentiré, aún la siento a veces. Sé que somos demasiado diferentes, y parte de esa diferencia está en que yo sí tuve ayuda para aprender a canalizar esa impotencia hacia algo positivo, y tú aún no, pero hermana, somos más parecidas de lo que crees. Soy consciente de que estás en aparente desventaja y que, de los tres, eres a la que más esquirlas le ha caído. Sin embargo, quiero recordarte que eres fuerte. Siempre lo fuiste. Quizás hasta más fuerte que yo, porque no caíste de la misma manera. Pero quiero que de una buena vez entre a tu cabeza el mensaje que tu novio (y en esta oportunidad, yo) queremos que entiendas. Porque, partiendo de que no somos tan diferentes como piensas, puedo decirte que si Pequeño Hombre y yo lo estamos logrando, tú también puedes.

Sé que he sido orgullosa y no he querido/podido compartir mis penas contigo. Primero porque estaba demasiado enferma, casi en la locura, y no aguantaba nada (y creo que ya lo hemos hablado y espero que hayas comprendido que esa no era yo). Y luego porque "cambié", según uds para mal, según mi punto de vista, para bien. Y quiero que entiendas mis actitudes no para justificarme, sino para que veas las cosas que hay que hacer para poder levantarse. 

Yo no soy el mejor ejemplo de comportamiento. Lo sabes. Lo sé. Yo estoy aprendiendo también, estoy tratando de acomodarme a la vida y estoy luchando por mantenerme bien. Sé que no lo compartes, pero ese mantenerme bien implica no estar en casa, porque sabes la carga que hay y la falta de espacio familiar que, si bien da cierta independencia, no ayuda a crear un ambiente de soporte y más bien, es todo lo contrario. No te voy a decir que no paro en la casa a propósito porque es más bien una costumbre desde la época que no tenía dormitorio y porque paro haciendo mil cosas para poder ser autosuficiente, pero sí, una parte inconsciente de mí escapa de todo lo que puede porque no aguanta el drama y los problemas repetitivos. 

A eso voy.

Hermana, vivimos en una misma situación hace más de 16 años. Las cosas se siguen repitiendo. Papá sigue apelando en el juzgado, no compareciendo en las citaciones, coimeando a diestra y siniestra para que no lo sentencien y mientras tanto, haciendo su vida "feliz y despreocupadamente" con su nueva familia. Con esas personas que también fueron nuestra familia. Seguir llorando porque nada cambia no hará que las cosas cambien. Seguir aferradas a que algún día pagará los miles de dólares que debió pagarnos en alimentación, estudios y casa es seguir siendo niñas indefensas. Y ya no lo somos. Si mamá quiere seguir dependiendo de papá para poder salir adelante, es problema de ella y nosotras no podemos hacer nada por ayudarla más que salir adelante por nuestra cuenta. Sabes que no la tenemos del todo, y eso tampoco debe ser una desventaja en la vida. 

Hermana, tienes 26 años. Tu cara sigue siendo de bebe, pero tú ya no lo eres. Y si sufres, es porque sigues aferrada al dolor, al miedo, al pasado, a la incertidumbre, a una concepción negativa de la realidad y a papá y una familia carente. Me incluyo. Te hice mucho daño y no sabes cómo quisiera haber sido capaz de abrazarte en vez de limpiar las cosas que tocabas para no sentirte ahí, o pedirte que disminuyeras el volumen en vez de callarte a gritos. Aunque no lo creas, me siento muy culpable de tu estado actual, porque sé de tus sacrificios para que yo esté bien. Todos en esta casa hemos hecho cosas por el otro, a veces haciendo cosas extremas y no muy positivas, pero que eran lo único que creíamos que podíamos hacer porque, caray, ¡la vida nos tocó tan difícil...! Pero eso no tiene que significar que esos sacrificios y obligaciones de mantenernos en el status quo deben seguir.

Hermana bella, quizás a tí te hayan parecido cambios negativos porque empecé a responderte, a enfrentarte a tí y a mamá, pero ¿sabes qué? esos cambios han sido el impulso para que o pueda empezar a volar. Sin ellos, yo estaría muerta, y tú lo sabes, porque has tenido que ver cómo me hacía daño a mí misma innumerables veces y eso no se lo deseo a nadie. Eres fuerte y valiente por haber permanecido a mi lado a pesar de todo eso, y por esta razón es que te considero mi amiga y con la autoridad moral para decirte lo que te digo. ¿Sabes cuándo empecé a cambiar? Cuando, luego de sentirme un conejillo de indias en el internado, pensando que lo que querían era convertirme en un robot que le diera gusto a los doctores, empecé a pensar "¿qué tal si ellos tienen razón y yo estoy equivocada?". Y así, poco a poco, la información entró a mi cabeza y entendí que por más amor que haya en la familia, todos necesitamos despegar porque en conjunto estamos enfermos. Y no sólo por papá, sino porque todos somos HUMANOS y tenemos características que crean conflicto y maneras de enfrentar y solucionar que no son las mejores. 

Hermana linda, quiero que sepas que para mí no es fácil enfrentarte. Siempre que te hablo existe temor a que me regañes. Vivo con miedo, no sólo de ti: de todo el mundo. Aún con pastillas se me hace muy difícil levantarme de mi cama para hacer mis cosas, y hay días en que sólo lloro, como, duermo y deseo desaparecer. Pero gracias a que enfermé, y te hice daño, y me hice daño, y caí hasta el fondo, me di cuenta de que tenía más opciones que quedarme en mi zona de confort oscurita y cálida de la que nadie me podía sacar, y para lograrlo, debía poner de mi parte y dejarme ayudar. 

Hermana querida, hay más vida después de hoy. Depende de o que tú decidas hacer. El dinero se consigue, y lo sabes. Tienes avales que te adoran y mueren por verte surgir. Si te enfocas en lo que tienes y no en lo que no, podrías hacer magia. Papá no te hace daño ya, porque él no está. Yo trato de no hacerte daño, pero es imposible porque vivimos en la misma casa y chocamos y en fin, pero eso puede cambiar si ambas nos ponemos las pilas (Me encanta que ahora hablemos más y compartamos pequeños detalles del día a día. Para mí es mil veces mejor que hacer como si no estuvieras porque eso me mata). Y sobre mamá, ella no va a cambiar por más que nosotras queramos que lo haga. Lo que podemos hacer es cambiar nosotras y CONSTRUIR lo que queremos para nuestra vida. Ese es el milagro, la otra opción, la parte buena de todo esto: hemos pasado hambre, frío, sueño, sed, falta de amor, falta de soporte, falta de compañía, falta de recursos, falta de TODO PARA aprender que así no puede ser nuestra vida de ahora en adelante. Y eso es lo que yo estoy tratando de hacer. 

Sé que no soy el mejor ejemplo de comportamiento (sé que debo avisar cuando no voy a ir a casa a dormir y limpiar un poco más seguido, y apuntar más las cosas, y dejar de dar por sentado y llamarte a preguntar), pero quiero que entiendas que las cosas que hago son porque quiero volar y construir una vida para mí, la mejor que pueda, con las experiencias que tengo, porque gracias al pasado sé qué no debo permitir que me suceda y por qué cosas es que tengo que luchar. Yo tenía planes para mí, y a esta edad, según ellos, mi vida debería haber sido otra... Pero la realidad no siempre puede ser la que una espera y desea, y llorar porque no se cumplieron nuestras expectativas y quedarnos amarradas a ellas implica no avanzar. Y si no avanzamos con la vida, caemos. Como en ese juego en el que nos metíamos de niñas, que era como un cono que giraba y una por dentro, si paraba de correr, se caía. Así, igualito. Si no te paras, el mundo va a seguir atropellándote. Si no te pides prestado, no vas a salir de tu cuarto. Si no triunfas, no vas a poder devolver los favores. Estás en la obligación moral de triunfar para agradecer todo lo que se hizo por tí, y no por sacrificio, sino porque te amamos y queremos darte lo que tenemos, que suele ser poco, porque queremos verte bien.

Acepta lo que se te ofrece. Busca y pide ayuda. Eres fuerte, pero vulnerable, y felizmente esa vulnerabilidad se aprende a manejar. Yo no creo que quieras pasarte el resto de tu vida llorando y lamentándote porque no puedes hacer las cosas que quieres porque falta plata y recursos. No, hermana: tú los puedes conseguir. Tú puedes ser la que tú deseas ser. Tú puedes conseguir todo lo que te propongas, sólo debes creer que la vida, si bien te quitó en un principio, no fue por mala o cruel, sino porque es su forma de enseñarte que el Plan Z es tan bueno como el Plan A, y que puedes ser feliz con lo que sí tienes, sólo si tú te lo propones. 

Confía. Perdona. Deja ir. Camina, pasito a pasito. Planifica. Busca. Vas a ver que cosas muy buenas van a llegar a tí si te pones manos a la obra.

Estoy orgullosa de que estés empujando el proyecto. Estoy segura de que eres capaz de mucho más.

Olvida a quienes decidieron no estar. La vida se encargará de ellos. Perdona, deja ir a papá, y trabaja por tí, para tí, para la vida que quieres formar con tu familia propia, con tus sueños, y deja que la justicia llegue en el momento que deba llegar. Yo no le guardo rencor a a papá pero sí quiero que se haga justicia con nosotros y seguiré firmando sólo por eso. Y seguiré manteniéndome al margen de los problemas para que mi depresión no me chanque.

Te adoro, gigante vikinga, compañera de juegos, hermana pequeña. Cuenta conmigo, déjame ser tu hermana mayor de vez en cuando y déjame aconsejarte en estas cosas. 

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